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Una educación solo para valientes: ¿Por qué las carreras mejores pagadas en Chile no son las humanistas?

Por Pakary Peñaloza

Las cifras del Ministerio de Educación muestran que 3.787 estudiantes se titularon el año 2018 en la carrera de Derecho, mientras que solo 425 en Comunicación Audiovisual. Las estadísticas del portal mifuturo.cl cuentan que un 78,6% de quienes estudian Derecho encuentran trabajo después de un año de egresados, mientras que los de Comunicación Audiovisual solo un 47,4%. Si las cifras nos revelan que hay una gran diferencia en la cantidad de personas que ejercerán dichas carreras, ¿por qué la que tiene más titulados encuentra con mayor facilidad empleo a comparación de quienes son un grupo más acotado? ¿tiene relación con las oportunidades que se entregan dependiendo de qué carrera se haya estudiado? 

 

Más de una vez hemos escuchado que hay ciertas carreras consideradas “tradicionales” en las que existe una mejor estabilidad económica y un mayor reconocimiento, en cambio las otras son “irrelevantes”.

Como mujeres no somos ajenas a ello y se nos hace mucho más complejo dedicarnos a una carrera que nos apasione sin ser cuestionadas por las demás personas. Las carreras no tradicionales viven llenas de prejuicios, lo que genera una inestabilidad en la toma de decisiones sobre qué estudiar.  

“Yo creo que toda la vida me voy a arrepentir”, indica la estudiante de segundo año de Derecho, Karla Rivas, que optó por no estudiar una carrera relacionada al Diseño. “Me alejé del lado artístico por el poco campo laboral que tiene, lamentablemente en Chile el arte no es algo que esté valorado como corresponde y es súper triste”.

Es importante destacar que la carrera de Derecho está inscrita en 30 instituciones en Chile, mientras que, por ejemplo, Artes y Licenciatura en Artes solo en 3 instituciones universitarias, según datos expuestos por el Ministerio de Educación.

Esta es una realidad que viven muchas estudiantes a la hora de decidir a qué se quieren dedicar toda su vida, en algunos casos puede ganar la pasión y en otros los prejuicios de sus cercanos y el factor económico; a Karla le toca vivir la segunda opción. 

Un camino decisivo 

El mundo creativo es uno de los más perjudicados en materia de sueldos, relevancia y prejuicios, esto lo sabe la colaboradora del área de género en Tremendas, fundación que busca potenciar el talento de jóvenes con causas de impacto social, Trinidad Luna, quien está estudiando una carrera nutrida de creatividad: Publicidad.

“Una vez mi profesora de diseño me dijo que yo tenía mucho talento, luego me preguntó qué quería estudiar. Al momento de contarle me dio una charla sobre cómo iba a desperdiciar los míos por elegir una carrera con trabajos mal pagados”, cuenta.

Las carreras del área creativa son conocidas socialmente con baja remuneración, por ejemplo, Trinidad el primer año de titulada tendría un sueldo aproximado de $670.000 pesos, esto ocasiona una mayor incertidumbre sobre su futuro en las estudiantes que se quieren dedicar a las humanidades. “En general me causa mucha inseguridad por temas económicos, y a la vez, por el prejuicio de que a las mujeres les va pésimo en el área creativa de publicidad”, concluye Trinidad.

¿Y ahora qué? 

La empleabilidad suele ser uno de los factores más importantes al momento de decidir qué carrera estudiar. La gran brecha económica que existe en los diversos oficios es lo que genera el miedo y la incertidumbre en las estudiantes y en sus familias, a la vez que posiciona unas carreras mejores que otras a la mirada social, ejemplo claro de esto es ver en los datos que entrega mifuturo el sueldo promedio en Diseño gráfico, sería de $600.000, a comparación de Ingeniería Civil en Obras civiles, que es de 1 millón 400 mil.

Francisca Urriola es Licenciada en Literatura Hispánica y booktuber, dice que cuando estaba en el colegio su mamá quería que estudiara Minería, sin embargo, como a los 15 o 16 años se enamoró de las letras gracias a los libros juveniles.

Actualmente trabaja como comunity manager, por lo que es redactora de contenidos en una agencia de marketing digital, ella cree que fue suerte, porque no quiso limitarse a la literatura. 

Cuenta que constantemente le preguntan sobre la carrera y cree que esto pasa por la desinformación respecto a la misma, ya que son consideradas no funcionales económicamente para el país; sin embargo, las personas que estudian esta profesión pueden trabajar en diversas áreas como son el mundo editorial, medios de comunicación, gestión cultural, etc.

“(…) Uno tiene que ir buscando y eso a la gente le cuesta entender, pero siento que el teletrabajo y el internet han abierto toda esa perspectiva, se ha visto que pueden usar la literatura en distintos aspectos de la vida entonces tengo esperanzas de que sea algo más valorado, no solo esta, sino que las humanidades”.

La frustración, el arrepentimiento y la incertidumbre rodean a las estudiantes que quieren dedicarse a las carreras no tradicionales, pero ¿cómo cambiamos eso en un país que ha decidido quitarle la importancia a ramos como historia, artes o música en los colegios? ¿cómo se les asegura a las personas que en unos años más tendrán las mismas posibilidades que quienes actualmente lideran la pirámide laboral? Apreciar la cultura es la clave, invertir en ella es un paso para transformarse en una mejor sociedad.  

Foto principal de Annie Spratt, Unplash.

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